13 de junio de 2009

PAGARÁN JUSTOS POR PECADORES


Por: Erika Calanche Ramos

La inconsciencia de unos cuantos y el consentimiento de otros tantos otorga significante a la parábola de Jesús el Cristo "pagan justos por pecadores". Es decir, las acciones negativas de las personas tendrán efectos en si mismas y en aquellas que conviven en su entorno. En todos los escenarios de convivencia humana (el núcleo familiar, laboral y social) se produce este efecto inevitable que sólo puede ser reflexionado y concienciado por los justos.


Ningún ser está excepto de vivencia o coincidencia en este proceso, pues, en el núcleo familiar; justos hijos que son formados o deformados por sus justos o injustos padre y madre, hacen mímesis de las conductas de sus maestros en el hogar. De manera que se convierten en adolescentes carentes o nutridos de valores, según sea el caso, polarizando con sus compañeros y familiares la educación, sentimientos e ideales transmitidos en el transcurso de 0 a 10 años. En el entorno social, las acciones de estos hijos e hijas tendrán consecuencias positivas o negativas y quienes estén en su medio de convivencia sentirán los efectos.

En este sentido, estos jóvenes que serán adultos en el transcurso de vivencia y convivencia adquieren un sentido consciente o inconsciente ante el significante que le otorgan a la vida de manera integra. De modo inocuo o inicuo, serán en cadena sucesiva padres y madres, trabajadores y trabajadoras, personas honestas o corruptas que en la cadena jerárquica piramidal humana, por ahora no rectificada en lineal, se desempeñan causando efectos según sea la manera de sus roles en la sociedad.

Seguidamente, los procesos de cambios son constantes, literalmente nunca cesan, aunque los inconsciente por lo general alegan que el mundo no puede ser cambiado; lo irónico es que cada segundo el mundo cambia dado al sentimiento, el pensamiento y la acción de los individuos teniendo presente lo antes planteado. Aunado a ello, se presenta el fenómeno de la permisibilidad o consentimiento de las acciones negativas dado a prejuicios o temores. Siendo más dañino que los efectos que se sufren en las praxis terceras de las que no se está excepto, pues, el ser se convierte en cómplice bajo su voluntad o en contra de ella.

Los bien concebidos rebeldes, hacen un llamado a la reflexión, admirando a quienes se revelan más allá del factor necesidad ingreso, necesidad amor, necesidad ser aceptado. He aquí una rebelde que observa con asco la adulancia, la mezquindad y el complejo del inconsciente que acaricia el ego de otro inconsciente. Pero es parte de este proceso que le brinda equilibrio al proceso de convivencia humana y que nos permite definirnos e identificarnos.

En conclusión, los cambios son y se conciben cada día en todos los escenarios del ser humano, pero la parábola de nuestro Cristo será una cadena generativa en el proceso de vida de las personas en este planeta influyendo en el ser por el ser condicionado a su entorno de desarrollo donde se respeta o quebranta toda vida en la tierra.

No hay comentarios.: