18 de agosto de 2008

LA MUJER Y EL ROL FAMILIAR


Por: Erika Calanche Ramos.

No es mera casualidad que esta página en la que se expresan mensajes, análisis y criticas esté titulada “VENEZUELA ES MUJER HEROICA”, a continuación se expondrá de manera explícita el desempeño de la mujer en el entorno familiar y situaciones de roles que la confrontan en dilemas de desempeños consigo misma y su entorno.

La mujer y la familia: “Si debo convertir a la mujer en hombre para que la misma sea tratada dignamente, entonces haré de ella un gran hombre” [1]. El cristianismo que literalmente profesa la iglesia católica condena a la mujer en el desempeño familiar y transforma este significante al aprendizaje en sumisión y sujeción; alegando en el discurso que Adán fue creado primero, luego Eva, siendo ella engañada y seducida por el demonio” (I Tim. 3, 11-15). Sin embargo, las frases de Pablo de Tarso declaran la igualdad de géneros “no hay judío, ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni hembra…” (Gal. 3, 28), es decir, se proclama la igualdad de hombres y mujeres en toda su esencia. Consecutivamente, hasta 1860 no existe noción de historia de la familia en Occidente y la única forma que se vivía era la patriarcal; a lo sumo se consideraba que hubo un período de comercio sexual sin normas el cual se le dio el nombre de poliginia (Forma de matrimonio en la que el hombre puede unirse con dos o más esposas) en Oriente y la poliandria (Forma de matrimonio en la que una mujer puede estar unida a dos o más esposos) en el Tibet, actualmente en nuestra sociedad definido en ambos casos como poligamia (Régimen familiar en el que una persona de uno u otro sexo, está unida a más de un conyugue).

Consecutivamente, la igualdad de la mujer en la familia es un factor que se ha transformado debido a circunstancias económicas – sociales, corresponde a los cambios y la necesidad de ambos géneros en los sistemas de participación para sustentar el hogar en algunos casos, en otros casos por ejemplo; en nuestra América Latina, la mujer es madre y padre, en otras palabras la sociedad dio un vuelco drástico de patriarcal a matriarcal, pues es la mujer la que actualmente realiza el rol de madre, el rol de amante y profesional.

No obstante, nuestra latinidad aún yace sumida en la concepción machista que la misma mujer propicia y fundamenta en la formación de sus hijos e hijas y depende de los valores que la madre aporte concebir mujeres y hombres amorosos, justos y responsables respecto a rol familiar si por el contrario se inculcan prejuicios que detrimen los valores humanos y familiares se formaran mujeres y hombres machistas donde la mujer idónea y madre de los niños debe sumirse a la fuerza en el hogar y la coacción por el hombre e igualmente esta mujer puede ser castigadora con sus hijos como reacción ante la frustración emocional sumándose a un circulo vicioso de maltrato familiar.

Con esta exposición de hechos, se pretende exhortar a la mujer heroica a formar mujeres y hombres de manera ecuánime e integral; pues muchas madres forman a sus hijas bajo el precepto de la subordinación para que la misma pueda encontrar el esposo ideal y mantener una figura o imagen familiar intachable. En consecuencia plantearé un ejemplo muy cotidiano en las navidades o el día del niño: a la pequeña niña se le obsequia el bebé querido, llorón o meón con cochecito y demás accesorios, la cocinita con tacitas y platitos; es decir, se prepara a esta pequeña inconcientemente a ser madre hacendosa prematura, contrariamente al niño se le obsequian carritos de carga, Ferrari, Muñequitos héroes condicionándolo a ser un hombre aventurero, independiente y para nada familiar.

En consecuencia, se forman mujeres familiares pero hombres libres; no es acaso esto antagónico. Por ende, Sigmund Freud define que la familia es un modo de perpetuar las ideologías del pasado, ya que los padres educan a los hijos según los dictados de su propio superego, desempeñando las ideologías un papel independiente de las condiciones económicas [2]. En la actualidad, el matrimonio y la convivencia familiar parece un factor de opresión y limitación tanto para la mujer como el hombre. No obstante, el matrimonio hoy por hoy, define en el subconsciente de las personas que cualquier hombre es idóneo, pero no cualquier mujer, más cuando la mujer tiene antecedentes de relaciones y si es soltera con hijos, pues, la sociedad en general las define como heroínas luchadoras dignas de admirar, fácil de desnudar y negadas al altar.

1. Palabras de Jesús de Nazaret, señaladas en la obra Caballo de Troya I
2. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, contribuyó en los movimientos de liberación de la mujer.

2 de agosto de 2008

EL DEBER DEL POLÍTICO Y EL HACER DE LA MAYORÍA


Por: Erika Calanche Ramos


El deber de los políticos es hacer, es concebir acciones y proyectos que mejoren las condiciones de infraestructura urbana, ambiental y social; respaldar sistemas económicos que permitan un equilibrio entre la fabricación y el consumo, incentivar mecanismos y normas de conciencia de participación que involucren a la mayoría de las personas en los procesos de producción para el Estado respetando los valores humanos.

Para ser más explicita, es preciso entender que desde quien preside el gobierno hasta quienes lideran organizaciones civiles y el mismo colectivo somos parte del deber político, ya que esta tarea no es exclusiva de aquellos a quienes se les delega la responsabilidad de administrar los proyectos de calidad de vida que en sinergia diseñen y planteen las comunas. Es decir, que todos somos hacedores de política y se le suministra el poder de hacer nuestras propuestas a un líder político que será voz y acción de nuestros proyectos comunales y sociales; en este sentido, también como colectivo y activas personas trabajadoras por nuestros vecinos y nosotros mismos tenemos la responsabilidad de fiscalizar y ser contralores de que nuestros líderes o representantes gestionan con la misma capacidad ética y moral nuestra, es por ello, que tenemos según lo establecido por nuestra magna constitución la potestad en mayoría de derogarle poder de hacer a estos representantes políticos cuando incurren en demagogia y corrupción.

Ahora bien, cuando se expresa en el título el hacer de la mayoría se hace referencia a la mayoría colectiva, a la mayoría de los Voceros Comunales, Diputados, Concejales, Alcaldes y Gobernadores; es obvio que quienes hayan concebido el buen hacer de la política no debe aludirse por lo que a continuación se esbozará.

En 1999 se inicia en nuestro país un gobierno que propone un sistema político de cambios radicales en los paradigmas sociales y económicos en pro de dignificar la calidad humana y la cultura de Venezuela y los países latinos. Sin embargo, esta corriente idealista le otorga a los diversos grupos sociales la posibilidad de participar y hacer bajo el principio del valor humano, pero la realidad que plasman los hechos por ahora difiere del idealismo que se profesa, pues en primera instancia es imprescindible asumir la voluntad de hacer con vocación y ética, por ende, no basta con profesar y expresar el sentir social, es preciso ejecutar acciones sociales que vivifiquen tal sentir.

Profesar sin hacer es igual a demagogia, hacer para el lucro propio y no para el lucro colectivo es igual a monopolio y esto a su vez es corrupción y malversación de fondos. Estas líneas pretenden una profunda reflexión para quienes hacen política facinerosa, tapizando los muros de nuestro país con sus rostros sin sentir la necesidad de su colectivo y sin involucrarse con los proyectos que plantean los mismos. También para aquellos que bajo la imagen del máximo líder [1] anhelan acariciar el poder para tener sin hacer, peores éstos, pues detrimen el sentir de la mayoría y defraudan el proyecto megapolis planteado y ejecutado por quienes laboran día a día por el cambio cognitivo y esencial de nuestro pueblo.

Finalmente y muy particularmente tengo fe en que se puede hacer mera política para alcanzar cambios radicales en la calidad humana de las personas que lideran los sistemas sociales del quehacer político y la pimienta de este cambio es la buena formación a la generación de relevo.

CONQUISTAS DE MUJERES Y HOMBRES DEL SIGLO XXI


Por: Erika Calanche Ramos.

“Hombres y mujeres lucharon por conquistar territorios y formar naciones prósperas, debatieron y sacrificaron vidas por establecer sistemas políticos y normas que permitiesen sociedades justas, vencieron las inclemencias de la naturaleza y cautivaron la ciencia y la tecnología para abrir paso a un nuevo mundo: El siglo XXI”


La historia relata las osadías de hombres y mujeres en la búsqueda de la conquista de territorios, sistemas y poderes políticos que controlan las sociedades en base a normas y leyes; nos muestran la capacidad del ser para sobrellevar la noble e implacable naturaleza y el divino entendimiento de la humanidad para nutrir la ciencia y la tecnología. Sin embargo, todos estos cambios drásticos y radicales de la humanidad traen consigo el sacrificio de la vida de personas justas e injustas, el sacrificio de la naturaleza y el ambiente dejando implacables huellas en la conducta de los seres que hacemos vida en el planeta.

Se exhorta a esta breve reflexión, ya que para comprender las conquistas del ser humano de este nuevo siglo es preciso conocer la historia y el sentir de la generación pasada. No obstante, los escritores e historiadores plasman medianamente en sus líneas el mero sentir, la inspiración y la musa que motivó a estas mujeres y hombres de dones y misiones para emprender grandes batallas de armas y batallas ideológicas que enmarcaron la cognición y el comportamiento de las masas. En consecuencia, la nueva generación es efecto de aquellas causas.

En este sentido, las luchas del siglo XXI también están enfocadas a la eterna conquista del poder, la diferencia es que el poder de este nuevo mundo es diferente al poder del antiguo mundo. La lucha es menos perceptible pero más agresiva, las armas actuales no son cañones, ni bolas de fuego, son microscópicas bacterias y virus que aniquilan miles de vidas. La guerra de la nueva era se viste de lujo y permanece encendida las 24 horas, bombardea subliminalmente el inconciente y conduce a las personas al objetivo de quienes en sonrisas austeras seducen a través de la vanidad al desequilibrado consumo de la mayoría.

El ser humano del siglo XXI conquista de manera individual y el ingenio que le inspira tiene el nombre de una marca que le ha sido vendida a través de los medios de comunicación de masas. De manera frontal y maquiavélica las personas se disputan por el nombre de un cargo empresarial, organizacional o institucional sin que la lealtad, la ética y la vocación sea parte del motivo que les impulse a tal lucha. La conquista actualmente es individualista y superflua.

Si bien es cierto, las personas de antes y las de ahora anhelan los poderes incitados por la codicia a la riqueza, sólo que las riquezas actualmente no son vasijas contenidas de oro y piedras preciosas, menos baúles con cantidades valiosas de metales legítimos y morocotas, o titulados de reyes con grandiosos imperios y castillos. Las riquezas del la nueva era son los recursos minerales y energéticos que se utilizan económicamente como un arma política. Simultáneamente, la tecnología considerada también como una riqueza, es una herramienta para el avance de la ciencia fisicoquímica y natural en pro de la salud de las personas, tal tecnología se convierte en una amenaza cuando se utiliza como un recurso para la iniquidad del ser por el ser, su evolución es asombrosa tanto que supera la evolución del ser humano y aquel que disponga de la misma maneja la macro información global y aunque no sea perceptible este poder es mayor que el que otorga el oro negro y sus combustibles derivados.

La verdad, es que los seres humanos desde sus inicios descritos se han avocado con gran afán a luchas para conquistar el poder en toda su esencia y presencia. Sin embargo, la historia nos muestra que la ingenuidad, la nobleza, la humildad y el amor no son protagonistas en los hechos, mucho menos en las batallas emprendidas por hombres y mujeres en todos sus tiempos, claro está, que la bandera dilemática de las mismas fueron y son la justicia, la igualdad y la paz pero para alcanzar estas grandes damas heroicas es necesario aplicar cada día la magnanimidad del ser (honradez, generosidad, fidelidad y estima) la cual abrirá paso a la conquista absoluta y en armonía con nuestro planeta, respetando toda la vida que cohabita en el mismo.

En conclusión no se pretende desestimar los grandes logros de la humanidad sino que será este siglo XXI parte de la cadena de conquistas del ser, el cual dejará una huella para el siglo XXII esperando que se abra la divina brecha que nos hace humanos y por ende cese la lucha insaciable por todo y nada; verdaderamente, las conquistas de las almas nobles son imperceptibles y generan frutos genuinos para toda la humanidad, sin que estas líneas se consideren retórica de quien ahora les escribe.