26 de diciembre de 2008

LAS MISMAS MANOS QUE ACARICIARON MI SER MALTRATARON MI CUERPO


Estas palabras exhortan a la reflexión de mujeres y hombres cegados por la violencia verbal y física.

Erika Calanche Ramos.

Antes de iniciar el desarrollo de este artículo es preciso manifestar que la manera más sensata y modesta para sanar y minimizar la vergüenza, la molestia y la vulnerabilidad que sentimos las mujeres ante el maltrato verbal, psicológico y físico del agresor o de aquel hombre que en algún momento endulzó la mente, el cuerpo, el alma a través de sus palabras y caricias quien luego marchitó este genuino sentir con la vil acción de la fuerza y la grotesca ofensa, es concibiendo que somos mujeres creadas para otorgar y recibir amor dignamente y denunciar a viva voz que somos o fuimos victimas de este hecho aún cuando la cultura machista burle nuestra vergüenza, la cual califico como un tronco más que superar en el andar.

Consecutivamente, se relatará a continuación la historia de una dama que representa el pan nuestro de muchas mujeres y niños. “Una madrugada, la dama despierta de su cama muy angustiada ante la duda que le inspira la persona que amaba, pues la voz de su conciencia le decía constantemente él te está mintiendo, él es desleal ante lo que genuinamente le estás otorgando. Siguiendo esa voz, ella decide aclarar lo que tanta angustia e inconformidad le causa; pero ese hecho no fue posible, pues en fracciones de segundos el sutil cuello de la dama estaba entre sus manos haciéndole saber que su fuerza se aventaja sobre ella. Ante esta acción, la dama comprendió que la acción en defensa empeoraba la situación y decidió ser victima hasta que cesara la ira de aquel vil hombre que la burló con la mentira para luego agredirla literalmente”.

Lo antes narrado es sólo parte de la historia, ahora bien el objetivo de estas palabras invitan a la cordura y consideración en primer término de las parejas, seguidamente, las instituciones u organizaciones que representan la seguridad de éste país, pues lamentablemente cuando una mujer es victima de la violencia física, verbal y psicológica de un hombre sea éste su pareja, su padre, su hermano, un conocido, etc. (el agresor) y se dirige a uno de los entes competentes para exponer su denuncia, es también victima de la humillación verbal y psicológica por la atención del oficial, pues pondré el ejemplo que vivió la dama: “Buen día, con quien puedo hablar para hacer una denuncia? Pregunta la dama (victima), responde el funcionario o funcionaria: ¿Qué tipo de denuncia?... La dama con lágrimas en sus ojos, temor y molestia responde entre labios: Maltrato físico y verbal. Entre funcionarios se miran y le preguntan: ¿Por qué se suscitó el maltrato, qué sucedió?... ¿Usted hizo algo que le molestara?, ¿El estaba bebido o bajo algún efecto psicotrópico?... Continúan diciendo ante el silencio y el nudo de dolor que impide expresar respuesta alguna por parte de la victima… De ante mano, debemos decirle que canalizaremos su denuncia, la cual debes hacerla en la casa de la mujer, pues en este organismo se atienden porque es un deber, pero no se realiza ninguna penalización al respecto.” Quizás este ejemplo es una de las razones por las que 1 de cada 10 mujeres agredidas denuncian ante los organismos el hecho.

Según lo anteriormente expuesto, dejo en el lector la cognición y el juicio lo dejo en manos del Gran Juez, es plenamente subjetivo expresar la decepción ante la cultura concebida de algunas mujeres y hombres ante este tipo de situaciones y la manera en la que la justicia de manera escurridiza aún asume estos casos. Sin embargo, cabe destacar, que el Gobierno y un tren de mujeres heroínas anónimas de nuestro país ejecutan planes con la finalidad de dignificar la calidad de vida de la mujer en su rol familiar, profesional y humano. Pero estos planes tendrán éxito en la medida que no se subestime esta cruel realidad de la que no sólo la mujer es victima, incluso niños y adolescentes que crecen mirando y llorando este tipo de acciones que va en detrimento de los valores humanos y sociales que nos hace mejores personas.

Esta historia mis apreciados lectores no me la contaron es una experiencia más que se suma a la vivencia de quien ahora con profunda aflicción les expone este profundo llamado de conciencia. Ninguna mujer desea ser maltratada, de ello estoy segura, que algunas se sumen al circulo vicioso porque aún no han concebido que son grandiosas en su rol de vida como dadoras de amor y guías de la vida misma, no las hace culpables sino victimas de si mismas y de sus agresores.

Muchos especulan y piensan que el maltrato psicológico, verbal y físico se vivencia en sectores sociales de menores recursos; la verdad es que esta epidemia silenciosa se presenta en todos los sectores sociales de nuestro país, no respeta niveles de clasificación social, razas, religiones, profesión ni edades. En tanto, la violencia como presión psíquica o abuso de la fuerza ejercida en contra de la mujer con el propósito de obtener fines en contra de su voluntad se presenta en el hogar y en los espacios donde se desempeña laboralmente.

Con honestidad, debo expresar que no había asumido la magnitud de este mal social hasta el 21 de diciembre del año que se culmina, día en el que la vida me enfrentó con este tronco para concienciar el significado y el significante de esta problemática que se presenta a cada instante incluso en el mismo momento en el que mi ser vivenciaba tal pesadilla.

Asimismo, comparto con ustedes esta negativa experiencia para superar la vergüenza que siento al ver las marcas de mi cuerpo y lo difícil que es dormir sin que la pesadilla me robe la tranquilidad del sueño, siento que de algún modo apoyo de alguna manera a muchas damas que por años han callado el maltrato físico, emocional y hasta patrimonial, de los cuales son víctimas casi a diario, y por su lado desnudo la conciencia de los hombres abusivos que han encontrado las mil y un maneras de lastimar y vejar a sus compañeras bien sea por machismo, por poder sobre ellas, por estar enfermos mentalmente, por celos profesionales y por la negación al finiquito de una relación.

No se pretende hacer una aseveración universal cuando se especifica el término hombres, pues no es el caso de todos en general, se puede decir que en Venezuela las cifras del maltrato a las mujeres es importante, sin contar con la llamada cifra negra de la CICPC que está conformada por todas esas violaciones a la integridad de la mujer que no son puesta a la orden de la justicia.

Es importante conocer las leyes, hacer uso de las mismas, y enseñar a nuestros funcionarios y funcionarias que su deber es la integridad de sus ciudadanos y que no deben jerarquizar la denuncia del maltrato a la mujer como un caso de poca relevancia en comparación con casos asociados a homicidio, rapto, ultraje, fraude, robo; ya que de alguna manera esta violencia que no cesa puede tener efectos secundarios.

En este sentido, la Ley de Violencia Contra la Mujer tiene por objeto prevenir, controlar, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y la familia, así como asistir a todas las víctimas de los hechos de violencia previstos en la misma. Protege y garantiza el respeto a la dignidad e integridad física, psicológica y sexual además de otorgar igualdad de derechos entre el hombre y la mujer; igualmente contempla protección para la familia y cada uno de sus miembros.

Según el artículo 4 de la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, la violencia es cualquier "...agresión, amenaza u ofensa ejercida sobre la mujer u otro integrante de la familia, por los cónyuges, concubinos, ex cónyuges, ex concubinos o personas que hayan cohabitado, ascendientes, descendientes y parientes colaterales, consanguíneos o afines, que menoscabe su integridad física, psicológica, sexual o patrimonial".

Finalmente, agradeceré plenamente a quienes asuman esta realidad con quienes la vivimos para minimizarla, a quienes consideren lo planteado como parte de la cotidianidad familiar y laboral, y a quien de manera brutal me permitió comprender en cuerpo y alma esta cruel realidad.

LÍDERES INÉDITOS VS. JEFES RETRÓGRADOS


“Las jefaturas detrimen la incorporación y cohesión de las fuerzas productivas. En este sentido, para alcanzar logros de índole social, económico y político es preciso que cada uno de nosotros apliquemos la esencia de ser líderes, trabajando en equipo en pro de beneficios comunes. Entonces, ¡Empecemos por responder a esta pregunta…! ¿Qué es lo que queremos para alcanzar el idealismo socialista?”

Por: Erika Calanche Ramos.

Ante todo es preciso reflexionar profundamente ¿Qué queremos para alcanzar el idealismo de esencia social?, y se exhorta a deliberar con amplio sentido cognitivo este punto porque causa mera preocupación como las acciones y actitudes de las personas ante el ejercicio de sus labores en todos los niveles jerárquicos afectan el desempeño laboral de convivencia de unos “contra” los otros.

En este sentido, nos hallamos en una vertiente de mandos que no arrojan resultados certeros, eficaces y eficientes en todas las áreas ocupacionales y sus diversas formas de producción en la sociedad venezolana. Llama la atención este fenómeno, porque en nuestro país se profesa infatigablemente el concepto de incorporación y cohesión de las fuerzas productivas, la equidad, el respeto, la justicia y el valor hacia los demás y de manera contradictoria la praxis es inicua.

Por ende, surge la interrogante de analizar de manera sagaz si todo aquel que profesa el idealismo socialista ha concebido su significante; profesar es sumamente importante porque se difunden y transmiten pensamientos; pero a su vez es imprescindible asumir acciones en concordancia al verbo en todos los espacios de convivencia: laboral, familiar y en general social, pues es la fiel muestra del sentimiento y la conciencia solidaria.

Considerando lo antes planteado, se invita al lector a evaluar la importancia de nutrir nuestra sociedad de líderes inéditos para que la generación de relevo no conciba la herencia quebrantada de seres retrógrados, presuntuosos, es decir, hombres y mujeres de competitividad severa negados al bien común. Por consiguiente, desde la perspectiva del autor es preciso plasmar la diferencia entre lo que implica sentir y actuar como líder y jefe.

Desde la perspectiva etimológica se define líder a la persona que posee cualidades necesarias para guiar a otros hacia objetivos comunes. Asimismo, es una cualidad personal, siendo algo inherente a la persona. No es algo que se adquiere por nombramiento, menos al puesto de dirección que se ejerce, sino una cualidad que se desarrolla personalmente. Por esta razón, el verdadero líder no deriva su autoridad del puesto que ocupa, sino de esa cualidad magnética e influyente que ha logrado desarrollar en su persona.

El líder logra la cooperación voluntaria de sus seguidores activando en estos entusiasmo, energía, disfrute y excitación en base al principio ideológico humanista que les impulsa, generando la liberación del potencial productivo en mujeres y hombres. Aunado a ello, al líder le gusta trabajar en equipo y necesita trabajar en equipo, porque liderazgo y equipo son dos conceptos que van de la mano. El líder en su magnánimo carisma atrae a las mejores personas de almas nobles, justas y apasionadas por los cambios positivos conforme al colectivo, pues en su sentido de razón no lucubra que alguien le haga sombra, de este modo, el equipo de mujeres y hombres eligen a su líder.

Consecuentemente a lo que implica el líder es preciso destacar que la influencia del liderazgo tal y como señala Chiavenato, Idalberto (1993) [1], es interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través del proceso de comunicación humana a la consecución de diversos objetivos específicos". En tanto, a medida que cambian las condiciones y las personas, cambian los estilos de liderazgo, muestra de ello es el liderazgo históricamente presenta cinco edades: La edad de liderazgo de conquista, comercial, organizacional, de innovación y de información. Actualmente, la gente busca nuevos tipos de líderes que les ayuden a lograr sus metas.

Una vez definida la naturaleza del líder y el liderazgo en su efecto, a continuación se planteará la diferencia de lo que implica el significante de jefatura (jefes). “El jefe, tiene el vanidoso don de mando”, es decir, mandando presumen tener el poder, se endiosan posados en una silla figurativa de un cargo relevante o jerárquico según sea la escala piramidal de la empresa, organización, institución, ministerio y/o ente gubernamental. (Uso ególatra del poder). [3]

Sin embargo, el jefe existe por la autoridad, considera que la autoridad es un privilegio de mando, por lo general le gratifica inspirar miedo y debe saber cómo se manejan los procesos y métodos en su ejercicio pero no transfiere la información a quienes dirige para restar la capacidad de los otros ante él, es decir, estratégicamente los jefes suelen usar y no compartir ese conocimiento para crear dependencia del subalterno en él, lo cual alimenta significativamente su ego. Además, maneja a las personas como fichas, sin medir el potencial humano, menos aún se involucra con ellos.

Aunado a lo planteado, las jefaturas desde una perspectiva subjetiva se consideran “retrogradas”; en el que muchos recordarán su experiencia laboral inicial y actual de jefes diciendo: “Yo soy el jefe aquí”. “Yo también tomaré las decisiones, y yo les diré lo que quiero que hagan”. “Será mejor que cumplan con su trabajo porque estaré observando cada movimiento", “Por tu comportamiento serás amonestado y después de tres de éstas despedido” “NO cumples mis expectativas”. Se obvian acá expresiones que por ser un material para todo tipo de público no deben incluirse y por el respeto mismo que merece el autor al lector.

Sucesivamente, el nuevo milenio ha transformado las prácticas de las organizaciones y con ello las habilidades y características que el nuevo entorno de ejercicio laboral, político y social clama la presencia de líderes. Por ende, las características descritas señalan que el líder de hoy posee un perfil muy distinto al líder de décadas pasadas, cuyo patrón se ajustaba en mayor medida al control y la supervisión.

Por ende, los líderes del Siglo 21 por don divino nacen y se preparan en el proceso de convivencia humana de manera diferente para poder atender las necesidades de las personas. Por la necesidad misma del sistema del mundo vivido tendrán el arte de manejar la comunicación de manera flexible y humanista, siendo estos seres inéditos prójimos poderosos para acciones positivas con la capacidad de impulsar a la mayoría de las personas que desean cambios radicales y profundos en todos los espacios en los que se desenvuelven mujeres y hombres.

1. Idalberto Chiavenato, nacido en 1936 en el estado de São Paulo. Autor brasilero de reconocidos libros de administración de empresas y liderazgo organizacional.
2. ADAIR, J. (1990) Líderes, no jefes. Bogotá: Legis.
3. Palabras en base a la corta experiencia del autor.