11 de mayo de 2013

SENTIR DE UNA MADRE INDOMABLE A SUS HIJOS

Por : Erika Calanche Ramos
 
Alma indomable que no se rinde ante los inicuos, menos se detiene ante quienes traicionan sentimientos y pensamientos, no camina al lado de los cobardes.  Recorre el andar siempre con la fe de encontrar sueños que otros creen imposibles.
 
Ahora son dos hijos, para ellos su dicha y sembrar en sus corazones y conciencias valores y amor que forme caballeros y luchadores justos para otros y para sí mismos. El amor para la existencia de ambos no sea causa de temor en sus corazones sino la gloria.
 
Sus genes quizás no fueron escogidos, pero sus espíritus creadores deben ser galopantes nunca cesante, que el tiempo sea incalculable, valioso y prospero para que sientan que cada segundo es la resurrección. Que no existan normas ortodoxas que les limite su andar y menos que castre su visión de amor y justicia ante el mundo.
 
Que vivan y sientan plenamente cada momento, que aprecien lo más genuino de la existencia, que respiren y aprecien más la naturaleza que el asfixiante dióxido de carbono de este mundo banal.
 
La misión en este andar, es sentir cada momento plenamente, sentir con amor y conciencia la justicia y vomitar la verdad a quienes les duela escucharla sin importar merecer amor u odio. Sin temor, levantarse de las caídas causadas por aquellos golpes que se le enseñan al corazón, abierto sin temor a recibir el vendaval de pasiones que endulza sin condición.
 
Lo único que causa temor a esta madre rebelde, es que perezcan sus dos únicos que saben desde el vientre quien se es y que se siente, únicos amores fieles y dignos para vivir y morir.