18 de noviembre de 2009

LA CONCIENCIA DEL DEBER SOCIAL CIMIENTA LOS VALORES REVOLUCIONARIOS

Por: Erika Calanche Ramos

La conciencia del deber social es la raíz que cimienta los valores de mujeres y hombres de esencia revolucionaria, quienes a su vez gozan en mente y alma de moral humanista para el desempeño de sus roles familiares y laborales. En este orden de sentimientos y pensamientos, el compendio de trabajadoras y trabajadores de la filial gasífera, íntegros de cognición, emprenden esta batalla de ideas transformadoras en la praxis de este movimiento efervescente que genera la integración y el desarrollo de los pueblos latinoamericanos en el sector energético, tecnológico, científico, económico y social.




Valores son acciones, sentimientos, convivencia, resultados y el noble legado que se transfiere de generación en generación. Los valores conforman el principio del idealismo socialista negado del sistema y mecanismos de socialización capitalista, concebido como un modo de producción que auspicia la convivencia armónica entre las personas con base a estrategias de convivencia colectiva.


Toda mujer y hombre revolucionario con ideal socialista propugna el desafío de edificar una nueva sociedad en sus acciones cotidianas, asumiendo la solidaridad, el compromiso, la honestidad, el respeto, la disciplina, la justicia y equidad social, la eficiencia y eficacia y el amor patrio como hecho reflejo. De esta manera, se concreta el desarrollo integral de todos, la vida digna y la plena realización humana, honrando al ser en los mecanismos de supervivencia con valores renovados.


La Revolución Social, es un conjunto de principios y valores fundamentados en la igualdad, la fraternidad y la libertad. Es la brecha para que las maquinarias, las herramientas técnicas, científicas, económicas y administrativas funjan como instrumentos que promuevan en armonía la producción y el sustento de todos los recursos.


En este sentido, la producción energética de la industria gasífera y petrolera afianzada en estos principios, impulsan el desarrollo de la nación optimizando la calidad de vida de los venezolanos y de los países hermanos latinoamericanos.


Por ende, en el desempeño de las funciones de todos los que hacemos vida en la industria gasífera debe prevalecer la conciencia y los valores, pues de este modo se forja el proyecto histórico que demanda de los revolucionarios y su incorporación a la vanguardia transformadora.


Quienes asuman esta concepción ideológica serán seres integrales, ya que adquieren la capacidad de ejercer su actuación vital entre la procura colectiva y el logro de sus aspiraciones. En consecuencia se alcanza una civilización plenamente equitativa, esencial para el desarrollo de los pueblos.