13 de abril de 2008

MI AMADO PAÍS, MI AMADO PUEBLO Y MI AMADO HUGO


El 13 de Abril es digno ejemplo de la nobleza y el amor de nuestra Venezuela Heroica.

Por: Erika Calanche Ramos.

Este artículo definitivamente expresará la pasión que mi alma siente por nuestra Venezuela Heroica que nos ha abrigado, dado y crecido después del vientre de la madre, nuestra patria que muy personalmente llamo Matriarca, ya que es la mujer la que ha mantenido en pie de lucha este sentir familiar y político que claman los cambios sociales; muestra de ello, es el digno ejemplo del amor de mujeres y hombres quienes con heroísmo salieron el 13 de Abril para dejarle claro a un mezquino sector de nuestra nación que la mayoría de los justos y los nobles no son burlados con tretas ignominiosas de los inicuos.

Recuerdo con mucha aflicción esos días en que mi amado pueblo recibía una vez más, la asquerosa cachetada de los politiqueros y poderosos retrógrados que sacrificaron vidas inocentes de venezolanos, quienes en las calles de la gran Caracas alzaron nuestra bandera expresando afecto a nuestro líder e igualmente, es justo mencionar aquellos venezolanos que defendían vanidosamente los intereses de un minoritario sector. Lamentablemente, por cada vida perdida, manos viles y egoístas contaban sumas de dólares pagados para ver sucumbir este país heroico socialista. Pero, no valió plan alguno que amorrara el carácter popular y se hizo sentir ante la injusticia el grito del bravo pueblo defendiendo con orgullo su digna conciencia.

Recuerdo con satisfacción niños, jóvenes, madres, padres y ancianos gritando en las calles de diversas ciudades de este país “queremos a Chávez” nuestro amado líder, y cuando expreso que el señor Hugo es nuestro amado, es porque la mayoría de las venezolanas y los venezolanos depositamos en este hombre confianza y esperanza, siendo esta la fiel demostración de amor de un pueblo noble ante su líder. Nuestro amado líder, por este amor que muchos sentimos ante este idealismo, no permitiremos que en el ceno de nuestro movimiento socialista se infiltre el inconciente, el inicuo, el egoísta, el burócrata, el demagogo, el corrupto y el adulador, pues son estos los que traicionarán la causa que nos inspira a la mayoría de los venezolanos.

Existen grandes sentires de justicia y de armonía social en la cognición de muchos justos que en silencio labramos en cada espacio de nuestro país para nutrir el alma y la mente de aquellos que carecen de herramientas ideológicas para emerger al mundo digno, al mundo que todos nos merecemos por ley divina de Dios, pero en el incomprensible libre albedrío que nos otorgó el gran Juez se nos presentan dos vertientes: 1. El poder para concebir equitativamente el beneficio humano respetando la naturaleza a la que nos debemos; 2. El poder para concebir logros banales que de manera mezquina ofenden la dignidad de muchos.

En este sentido, el 13 de abril del año 2002 se demostró que la mayoría de nuestro pueblo generoso tiene el poder y la voluntad para respetar el beneficio humanista – socialista a la que nos debemos. En tanto, una vez más, nuestra tierra heroica Venezuela deja en la huella histórica de Latinoamérica el sublime sentir y pensar que distingue a mujeres y hombres de mi amado país y su valiente acción en el transcurso de los años desde que nuestro insigne libertador abrió la brecha de justicia, paz e igualdad, siendo estos tres factores los grandes dilemas del ser en su existencia.

Finalmente, cada día es el deber ser dedicarse con vocación y amor para obrar por mi amado pueblo, mi amado país y mi amado Hugo, pues de este modo, honramos dignamente a nuestras mujeres heroicas y nuestros hombres valientes quienes magnánimamente vivificamos el grito “patria, socialismo o muerte VENCEREMOS” a la injusticia, la iniquidad, la demagogia y la corrupción de aquellos que se niegan al beneficio de la mayoría y de aquellos que disfrazados de socialistas juegan al perdedor para mantenerse en el poder deshaciendo lo que en la base muchos hacemos en pro de este proyecto de país que dejaremos como legado a nuestros hijos venezolanos y más allá latinoamericanos.