10 de diciembre de 2007

EL PEOR ENEMIGO DEL PROCESO REVOLUCIONARIO YACE EN SUS VENAS


Por: Erika Calanche Ramos

Los resultados de los comicios electorales es la respuesta de una sociedad aún vulnerable y fracturada por la corrupción y la demagogia por parte de aquellos que vestidos de rojo rojito juran como Judas ser fieles a esta causa, defraudando no sólo a esta doctrina de cambios necesarios, sino a la generación relevo que heredará esta patria nuestra, asimismo se bofetean con iniquidad a aquellos que con conciencia, alma y corazón se avocan a vivificar las palabras que han profesado los grandes líderes de nuestra historia de liberación y revolución.

En este sentido, expreso con profunda aflicción que a más de doscientos años del inicio de la emancipación de esta tierra heroica aún la bota consumista y los grandes atractivos de los imperios, pisotean con exquisita persuasión y manipulación la conciencia humana y social de la mayoría de los pueblos que conviven en el fatuo letargo de la globalización; sumiendo en un cruel mutismo a las almas nobles y genuinas que luchan de manera radical por la dignidad y la humanización no sólo de Venezuela sino de la marginada y subestimada América Latina. La raíz de esta situación que nos embarga, es que aún yace en nuestras venas, en la cognición y en el sentir mismo, los vicios ideológicos que se manifiestan en los sistemas políticos de convivencia social, en la cual, la corrupción es fiel amante del poder.

Retomo entonces palabras que expresé en un artículo publicado en “VENEZUELA ES MUJER HEROICA”, donde se exhorta a la reflexión, profundización, análisis y la concienciación de la prioridad de divorciar a la corrupción del poder, ya que convivimos con la mediocridad sin importarnos este fenómeno, asumiendo este hecho como inocuo, justificando generalmente, que este comportamiento se debe a la naturaleza inconforme del ser humano, en el cual se alega la codicia del individuo que desea mucho más de lo que posee en lo personal, profesional y material. En consecuencia, lo inocuo se transforma en inicuo, por ende, la corrupción se convierte en un arma seductora alcanzando de manera avasallante al poder.

Francamente, si se ahonda el modo en el que hemos sido formados y educados “cultura”, entonces es sensato asumir que el camino de preparación ideológica en dirección al socialismo, a la honestidad, al fundamento de los valores y principios éticos de los ciudadanos venezolanos, es prolongado e inacabable. En base a lo planteado, es comprensible y no justificado, que los venezolanos se hayan negado a aceptar y concebir este proyecto de cambios profundos que propone el líder de este tiempo histórico en el proceso político revolucionario Hugo Chávez. Asimismo desde una óptica subjetiva y meramente apasionada, expreso y siento que los líderes ven complejamente mucho más allá de lo que pueda sentir, observar y concienciar la mayoría de las personas que le siguen y que le adversan, en este sentido, es éste líder quien realmente cree y siente lo que profesa, pues sus discípulos o seguidores, incluso sus oponentes aún no han concebido desde la conciencia y el alma el significado de sus acciones y de sus palabras y me disculpo si es una imprudencia desprenderme de la objetividad, menos se pretende descalificar o subestimar a aquel que por formación ideológica y humana no concibe comprender y sentir las palabras que ofertan los cambios drásticos que no es otra cosa que el mero significado de la palabra revolución.


En tanto, en estas líneas se exhorta a la profundización y reflexión a todos que de manera directa e indirecta conducen a través de las políticas el rumbo de la nación, es decir, todos los venezolanos en el ejercicio de nuestras labores familiares y profesionales debemos concebir como justo y necesario, la aplicación de las normas de convivencia, de desarrollo humano y social, incluyendo a las normas jurídicas del Estado plasmadas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las leyes orgánicas y normativas institucionales. En conclusión, “Por Ahora” [1], en base a la experiencia de existencia y convivencia, con sensatez se expresa que las normas que le dan vida al funcionamiento ético y moral a la sociedad ha sido simplemente “letra muerta”[2] y se vencerá este hecho vivificando el principio humano que han clamado y procedido Mujeres y Hombres justos.
1. Expresión que marcó un hito en la historia política y revolucionaria de Venezuela, dicha por el actual Presidente Hugo Chávez.
2. Expresión del Autor.

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