31 de octubre de 2007

LA CÚPULA DE LA IGLESIA CATÓLICA CONDENA REITERATIVAMENTE A LOS JUSTOS




Por: Erika Calanche Ramos.

El mayor pecado de aquellos que integran la Cúpula de la Iglesia Católica según el criterio del autor, es que estos hombres quienes se hacen llamar “Padres” dicen lo que es bueno, pero no lo hacen; hablan de la pobreza y nos hacen llevar cargas morales por sus banales juicios, pero no levantan dedo alguno para ayudar a los débiles, menos, cumplen con la vocación humana de saciar con amor las almas que ellos injustamente oprimen con sus ceremonias.

No se pretende en este artículo aseverar que todos los sacerdotes en su oficio son de esta limitada calidad humana, pues el mismo Dios salvará a aquel que desempeñe con tal moral, ética y valor el su rol de sembrar en la conciencia del ser la voluntad divina y la genuina tarea de dar la mano a todo aquel que en su paso la necesite. En este sentido, considero que todos los seres con o sin sotana debemos tener la capacidad espiritual para cumplir con las voces revolucionarias del más apasionado de los hombres “Jesús”.

De igual modo no se juzga, sino que se procura plasmar la verdad de lo que significa La Cúpula Católica en el mundo y el significante mismo que ellos en su campaña de adoctrinamiento han incrustado en la conciencia de todos nosotros los seres “pecadores” – según el juicio critico de estos hombres tan mortales como nosotros – quienes a su vez se otorgan el poder magnánimo para calificar nuestras acciones. El temor a Dios es parte de esta campaña absurda, de igual modo, la Fe que inculcan a hombres y mujeres por sus ensanchados vestidos oficiales, valiéndose de los mismos para blasfemar y condenar las acciones que van en contra de sus propias leyes más no las del Único Padre: Dios, Jehová, Olofi, es decir, el divino creador.

La verdad es tan clara como el agua, sólo cabe reflexionar y profundizar ¿Qué es el Vaticano?, para el autor y del modo más objetivo teniendo en cuenta los conceptos que lo definen, es un Estado Pontificio dentro de otro Estado, es decir, es una estructura legal basada en la unidad política organizada en el que se ejerce el poder; ubicada en Italia central que ha sido posesión de los Papas desde el siglo XVIII anexionada al Reino de Italia en 1870. De un modo explícito, es un Estado de Europa, situado al oeste de Roma; 0,44 km2 con una población de más de mil habitantes, comprendiendo en el mismo la Plaza y Basílica de San Pedro, los museos y jardines vaticanos, la Cancillería y otros edificios anexos. Son ciudadanos vaticanos, los cardenales residentes en Roma, las personas autorizadas por el Papa y los familiares de los antes mencionados. Fue constituido en 1929 por el Tratado de Letrán, concertado entre la llamada Santa Sede y el Gobierno Italiano. Constituye una importante potencia financiera, con lazos con los Rothschild, la banca Morgan y el Credit Suisse. [1]

En verdad les expreso que cuando mis ojos vieron tanta riqueza y por demás excesos, con lágrimas me pregunte a mi misma, que tanto aporta este poder a la palabra que se profesa. Pues estos sacerdotes, centrados en si mismos, se deleitan haciendo obras que desde mi óptica son mezquinas, para ser vistas por hombres y mujeres como buenas, conviven con el oro, los rubíes y la buena comida, por demás exigen en la sociedad la excelencia y se codean con la elite de los poderes gubernamentales y como se mencionó anteriormente, codician los saludos y alabanzas haciéndose llamar Padres. Asimismo, mientras buscan todos estos honores, toman posesión de riquezas y se benefician de los servicios que les otorga el Templo.

Tal y como lo expresó el mismo Jesús a los Rabís que le condenaron: “Por ostentación, estos hipócritas hacen largas oraciones en público y dan limosna para llamar la atención de sus semejantes” [2]… el autor hace uso de este sentimiento y dedica estas mismas palabras a la Cúpula de la Iglesia que actualmente sirven a las políticas que menoscaban la equidad humana y social. También dijo: “El que sea más grande entre vosotros debe ser sirviente de todos” [2]… Señores curas, papas de la ultraderecha, Jesús quiso decir, con estas palabras: “goza de grandeza humana y espiritual, todo aquel que se forma con el espíritu vocativo de servir a los seres humanos sin discriminación por género, raza y clase social” [3].

Me pregunto entonces y les pregunto a ustedes magnánimos hombres ¿Cómo se justificaran a si mismos llamados Padres Católicos que profesan la palabra de Dios y en ella misma pretenden rechazar y destruir a los justos que vienen a revelar en acciones la verdad de lo que significa la palabra del Creador Divino, la verdad de la lucha social de Cristo, lo que hoy muchos sentimos con amor y clamamos a viva voz “Socialismo”? ¿Cómo expresan con tal descaro que la causa de Jesús y de otros como Pío, no se relacionan con movimientos políticos sociales, si estos luchaban en contra de un sistema que oprimía a las mayorías? ¿Por qué sirven al proselitismo y le dan la espalda al pueblo con la fatua excusa de que por su ignorancia pagaran un castigo?

Señores Curas y apreciados lectores exhorto a través de las interrogantes anteriores a la reflexión, ya que toda la humanidad necesita ser asistida con bondad, solidaridad, amor, compasión, tolerancia y humildad. En tanto, las ceremonias que se dan en los grandes templos deben enfocarse en el sentir de lo que somos y a lo que nos debemos aunada ésta a la praxis, con el objetivo de palpar la carencia de mujeres y hombres (incluyéndoles a ustedes) en mente y alma. Considero que de este modo, alcanzaremos ser un mundo digno de justicia social basado en los valores que benefician nuestra naturaleza creadora.

1. Diccionario Enciclopédico Éxito, Edición 1996. Océano Grupo Editorial, S.A.

2. J. J. Benítez, 1984. Caballo de Troya 1 “Jerusalén”. Editorial Planeta S.A.

3. Comprensión del autor.

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